
CAPITULO I
Ethan Brown siempre fue un sobreviviente desde su infancia. Había controlado su vida de la forma más silenciosa posible, logrando pasar desapercibido para la humanidad. Pero esto cambiaria radicalmente cuando comenzara a experimentar lo que su mente había bloqueado durante años, una especie de “Don”, que quizás nunca, hubiese deseado tener.
Se levanto de la cama, atacado por un insomnio que llevaba días sobre él, eran aproximadamente las 3:45 de la madrugada, odiaba ese horario, sentía esa sensación desagradable de intentar imaginar a las personas durmiendo, mientras el caminaba casi sonámbulo entre penumbras, y obviamente porque serian las 4:00 am., un horario fatal según él. Se dirigió hacia la cocina, al abrir su refrigerador, la luz se mezclo con la oscuridad de la noche y con la diversidad de extraños sonidos provocados por el viento al mover las ramas que golpeaban sus ventanas , dando la impresión de que algo había afuera y que sin duda quería entrar. Todo esto alteraba más su ansiedad, tomo aquella botella de leche, cínicamente, ya que prefería un buen whiskey irlandés en base a cebada y de triple destilación. Se manejaba muy bien sobre este tema, eran casi 3 años de rehabilitación, desde entonces Manis se preocupaba de que mágicamente, al asear el departamento, desaparecieran todo tipo de tragos desde su bar, orden exclusiva de su madre que lo visitaba cada domingo para almorzar.
Luego de este ritual casi sagrado, Ethan, camino lentamente hacia su cama como esperando que el universo o algun acto del destino provocara algo inesperado. Toda su vida había sentido esa misma sensación sin saber el motivo, se sentía observado, como cuando subes una escalera y sabes que alguien camina lenta y silenciosamente atrás de ti, como esperando el momento de tomarte por la espalda, y no quieres voltear por el miedo a que sea real. Se acostó, sin antes observar sus ventanas, e intento nuevamente dormir, deseando que aquel insomnio fuera a molestar a algún condenado a muerte que por la mañana seria ejecutado o simplemente a algún asesino en serie, que a su juicio son los que duermen mejor, ya que no tienen remordimientos y lo que hacen, forma parte de sus vidas, ellos no imaginan un futuro por que solo saben del presente. Estaba comenzando a caer en su tan anhelado sueño, cuando una serie de murmullos, se apoderaron de su cabeza, voces extrañas, casi imperceptibles, la tormenta había aumentado de una manera abrupta y violenta, pero a pesar de ello se lograban sentir aquellas voces, se desplazaban como un zumbido veloz, cada vez eran mas y mas, se incorporo rápidamente, entre la oscuridad intentaba divisar si alguien estaba ahí, barajaba muchas opciones desde esquizofrenia hasta el mismo asesino al cual deseo que tuviera su insomnio, y que lo había escuchado y venia por el, todo era tan confuso y tantas posibles teorías en un segundo eran inútiles, de pronto el desastre comenzó, sentía como se rompían cosas al caer, los cuadros comenzaban a tambalearse, la lluvia y la tormenta ayudaban de gran manera a fomentar la tensión, los sonidos se acercaban, las cosas iban cayendo de forma unánime, como si alguien arrasara con lo que tiene a mano mientras se acercaba a el, a ciegas intento buscar el interruptor de la maldita lámpara, que se escurría como si tuviese vida, fue ahí cuando el ventanal junto a la cama exploto, como un atentado planeado contra alguna embajada, el agua comenzó a entrar impulsada por el viento que a su vez arrasaba con todo lo que no estaba ya en el suelo, logro tomar el interruptor, iba a encender la lamparilla, cuando sintió una voz… una voz conocida que dijo…
__ Es hora…___
__ ¡Aun no es hora!, ¿me oyes?, ¿me oyes?, ¡no es hora!___Le grito Ethan sin levantar su cabeza…
__ Todo se cumple Ethan, tarde o temprano…pero se cumple__dijo la voz, acercándose a su oido, mientras el cerraba sus ojos __Recuerda que no fui yo quien rompió las reglas__
Y solo un grito espantoso se escucho en medio de la tormenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario